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16/04/2008
La escalada de precios continúa imparable y asfixia las economías familiares. · El incremento descontrolado de los precios de los alimentos básicos y de los productos energéticos, unido al encarecimiento de los créditos hipotecarios, recorta severamente el poder adquisitivo de las familias.
· Las exageradas subidas de los precios de los alimentos se explican por la elevada concentración de la distribución en manos de grandes cadenas comerciales y por las prácticas empresariales dirigidas a acordar subidas de precios para incrementar beneficios, no por defender el derecho a descansar los domingos y festivos.
La importante subida del IPC en el mes de marzo da continuidad a los sucesivos incrementos de precios registrados desde el verano del año pasado en lo que ya parece una carrera inflacionista que no parece remitir, a pesar de que las previsiones iniciales hablaban de "una reducción sustancial a partir de la primavera".
El aumento del IPC en marzo ha venido marcado por la subida de precios de Vestido y calzado como consecuencia del inicio de la temporada primavera-verano, del repunte registrado por el Transporte que acusa el encarecimiento de los carburantes, y por efecto de la Semana Santa que ha adelantado el tradicional aumento de precios en Hoteles, cafés y restaurantes (el año pasado coincidió con abril).
Pero más allá del repunte inflacionista de marzo, conviene subrayar que la tasa interanual está alcanzado valores desconocidos desde hace más de una década. Atendiendo a la evolución del IPC durante los últimos doce meses, los territorios más inflacionistas son Araba y Gipuzkoa, con el 4,8% y el 4,7% respectivamente. Les siguen Bizkaia con el 4,3% y Nafarroa con el 4,0%.
Las causas de estas elevadas tasas de inflación son la evolución del precio del petróleo y su efecto en los combustibles, el transporte y la calefacción, pero sobre todo las disparatadas subidas de precios de los alimentos básicos. Las rúbricas que han experimentado mayores subidas en el último año son la leche (27,3%) y otros productos lácteos (10,7%), los huevos (12,5%), el pan (11,2%) y las frutas frescas (11,1%).
La compra de estos productos básicos absorbe gran parte del presupuesto familiar de la clase trabajadora con salarios bajos y prestaciones asistenciales míseras. Por eso la subida de precios de estos productos castiga de manera especial a dichos sectores sociales.
Pero a la hora de buscar responsables, en lugar de perseguir la actividad sindical y el derecho a un descanso digno, sería más acertado investigar la concertación de precios practicada por las grandes cadenas de distribución, que funcionan en régimen de monopolio.
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